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Conocer Beehiiv →Kaduna entierra a 30 cristianos, Nicaragua no dice dónde tiene a un obispo de 80 años y Bagdad deja por fin que una mujer figure como cristiana: la semana en que decir el nombre costó caro
La semana dejó a la iglesia en la mira en cuatro frentes a la vez: treinta cristianos asesinados en una aldea del estado nigeriano de Kaduna, ocho de ellos niños; un pastor muerto a tiros y otro secuestrado con sus hijos en los Montes Nuba de Sudán; el recinto de la iglesia evangélica más antigua de Teherán en manos del Estado iraní; y un obispo nicaragüense de ochenta años del que nadie sabe nada desde el 29 de junio.
En Manipur el conflicto cambió de bando: ya no son hindúes contra cristianos, sino kukis y nagas —dos pueblos de mayoría cristiana que llevan treinta muertos entre sí—, con las iglesias intentando frenarlo a fuerza de intercambio de púlpitos y mesas de diálogo.
También hubo una victoria concreta: la Corte de Casación de Irak ordenó corregir el registro de una mujer criada cristiana a la que el Estado había inscrito como musulmana cuando era niña, al casarse su madre con un musulmán.
Del lado del envío, cuatro mil jóvenes de cincuenta países se reunieron en Manila por los tres mil millones de personas sin acceso al evangelio, y el presidente de la Alianza Evangélica Latina recordó en El Salvador que la región pasó de poco más del 1 % de evangélicos a más del 20 % y hoy envía 26.000 misioneros, con una advertencia sobre el lavado de dinero del narco en las congregaciones.
Puertas adentro, cuatro denominaciones reformadas de Estados Unidos abrieron comités para definir qué es el nacionalismo cristiano —una de ellas ya advierte que hay versiones que abrazan antisemitismo y kinismo—, mientras en Jerusalén aparecía el primer molde de figurillas del Primer Templo hallado en la ciudad.
La noche del domingo 26 al lunes 27 de julio, hombres armados entraron en Naridon, una aldea del área de Kauru, en el estado nigeriano de Kaduna, y mataron a treinta personas, ocho de ellas niños; hubo varios heridos y vecinos que siguen sin aparecer. El concejal Stephen Hajara resumió la rutina del lugar sin adornos: el mes pasado enterraron a once, entre ellos niños, y ahora les tocó un entierro colectivo de treinta. Un residente contó que había soldados apostados a menos de ocho kilómetros y que no acudieron; el gobernador Uba Sani condenó los hechos y ordenó perseguir a los atacantes, pero al cierre de esta edición no había ni un detenido.
Leer en International Christian ConcernEl 23 de julio, una facción disidente del Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés-Norte se llevó de su casa en Heiban, en Kordofán del Sur, al reverendo Yaqob Ibrahim Tia, de la Iglesia de Cristo de Sudán, junto a sus dos hijos de diecisiete y veinte años, un sobrino de quince y su hermano Daniel. Dos días después, en la misma zona, mataron a tiros al pastor episcopal Adel Idris Jongool, y un mes antes habían asesinado a un sacerdote católico y a un guardia en la parroquia de la Santa Cruz, en Kauda. «Cada vez apuntan más contra los líderes de las iglesias de la zona», resumió Fadi Ibrahim Tia, en una región donde la iglesia crece justo mientras el conflicto se fragmenta.
El Centro Europeo por el Derecho y la Justicia escribió el miércoles al Consejo de Derechos Humanos de la ONU para pedirle que nombre lo que hace Irán: cerrar iglesias, confiscar sus propiedades e interrogar y encarcelar a cristianos. El detonante fue la incautación, el mes pasado, del recinto de la iglesia evangélica de San Pedro de Teherán —la más antigua de la capital—, junto con las viviendas de la congregación, cuyos ocupantes tuvieron que irse. El Ministerio de Inteligencia iraní también declaró «organizaciones hostiles» a las cadenas cristianas por satélite, de modo que ver o compartir sus programas queda bajo las leyes de seguridad nacional y espionaje.
Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí, tiene ochenta años, diabetes, problemas de visión y un marcapasos, y está detenido desde el 29 de junio, cuando ofició una misa en la que oró por la Iglesia perseguida. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, exigió el sábado que Nicaragua diga dónde está y garantice su atención médica, y advirtió que el espacio cívico del país quedó prácticamente cerrado. El reclamo llega mientras al menos cuarenta y seis personas siguen detenidas por motivos políticos y Daniel Ortega anuncia que el país no volverá a celebrar elecciones.
El estado indio de Manipur se hizo conocido en 2023 por la violencia entre meiteis hindúes y kukis cristianos, pero el conflicto que estalló este año enfrenta a kukis y nagas, dos pueblos de mayoría cristiana, con treinta muertos, cuarenta y ocho secuestrados y tres pastores bautistas asesinados en mayo cuando volvían de una conferencia de paz. Las iglesias respondieron con intercambio de púlpitos y mesas de diálogo, la misma vía que sirvió para cerrar la guerra entre ambos pueblos en los años noventa. «Manipur es de todos: kukis, nagas, meiteis; todos fuimos hechos a imagen de Dios», dijo Ng Molarhring Monsang, naga y director del área de Paz y Desarrollo de la Convención Bautista de Manipur.
Cuando su madre se casó con un musulmán, el artículo 26 de la ley iraquí de la cédula nacional convirtió automáticamente en musulmana a una niña criada cristiana: allí los hijos menores siguen la religión del progenitor que se convierte al islam. Ya adulta, reclamó en enero de 2025, ganó en primera instancia en mayo y este jueves la Corte de Casación, la máxima instancia civil del país, ordenó corregir su registro y dejarla figurar como cristiana. Sus dos hermanas menores siguen inscritas como musulmanas y tendrán que litigar lo mismo al cumplir la mayoría de edad.
El congreso Arise Asia reunió esta semana en Manila a unos cuatro mil jóvenes de cincuenta países alrededor de una cifra incómoda: cerca de siete mil pueblos —unos tres mil millones de personas, el cuarenta por ciento del planeta— siguen sin acceso real al evangelio, y la mayoría vive en Asia y Oriente Medio. El lema salió de Hebreos 12:2, «por el gozo puesto delante de él», y los oradores se cuidaron de no vender una aventura. El pastor Peter Tan-Chi les recordó que solo uno de cada cuatro líderes cristianos termina su vida y su ministerio con fidelidad, y David Ro, cofundador del movimiento, les dijo de frente que lo que viene no será fácil.
La Iglesia Cristiana Reformada lo aprobó por 93 votos contra 84, la Iglesia Presbiteriana Ortodoxa lo votó el mismo mes y la Iglesia Luterana del Sínodo de Misuri lo metió en un comité sobre racismo y antisemitismo, mientras la Iglesia Presbiteriana en América ya trabaja un informe de treinta y cinco páginas: cuatro denominaciones reformadas de Estados Unidos tienen hoy comités dedicados a definir qué es el nacionalismo cristiano. El borrador presbiteriano no se anda con rodeos y advierte que algunas versiones del asunto abrazan formas de antisemitismo, «realismo racial» y kinismo. En la Iglesia Cristiana Reformada, en cambio, quienes votaron en contra objetaron que una denominación no tiene por qué responder a cada palabra de moda que trae la cultura.
Juan Cruz Cellamare, presidente de la Alianza Evangélica Latina, recorre Centroamérica con un mensaje que mezcla celebración y autocrítica: los evangélicos pasaron de poco más del 1 % de la población latinoamericana a más del 20 % en unas siete décadas, y en Guatemala, Honduras y El Salvador los católicos ya son menos de la mitad. La región dejó de recibir misioneros para enviarlos, con más de 26.000 misioneros latinoamericanos sirviendo hoy fuera de sus países. Su advertencia, dicha en un desayuno pastoral en El Salvador, fue menos cómoda: que el crecimiento no vuelva complaciente a la iglesia, que la política no la convierta en una institución que busca poder, y que el narcotráfico no encuentre en las congregaciones un lugar donde lavar dinero.
La Autoridad de Antigüedades de Israel anunció el lunes el hallazgo, en las excavaciones del Museo Torre de David, del primer molde para fabricar rostros de figurillas femeninas del período del Primer Templo que aparece en Jerusalén. El dato zanja una discusión vieja: al menos algunas de esas piezas se hacían dentro de la ciudad y no venían de talleres de fuera, según los directores de la excavación, Amit Re'em y Ayala Zilberstein. Qué representaban sigue abierto —una diosa de la fertilidad al estilo de Aserá, juguetes de niños o amuletos domésticos de bendición—, y esa ambigüedad es parte de lo que hace interesante el trasfondo religioso del Judá de los reyes.
Reflexión para tu cafecito
A la iglesia de Pérgamo, que vivía «donde está el trono de Satanás», Cristo no le mandó consuelos generales: le dijo que conocía dónde moraba, que retenía su nombre, y nombró a Antipas —«mi testigo fiel»— muerto entre ellos (Apocalipsis 2:13). Esta semana esa escena se repitió en varios idiomas: nombres que alguien quiso borrar en Naridon, en Heiban y en Estelí; uno que una mujer tardó año y medio en recuperar ante los tribunales iraquíes; y cuatro mil jóvenes en Manila anotándose para llevarlo adonde todavía no se pronuncia. Que el cafecito de este viernes se tome despacio, porque cuatro versículos más abajo al que vence no se le promete un expediente en orden, sino una piedrecita blanca con un nombre nuevo que solo conoce el que lo recibe: algo que se dice al oído, no que se archiva.
— Nos leemos el próximo viernes, con cafecito en mano.
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